SIN PROTECCIÓN UV

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miércoles, 8 de febrero de 2017

SINDROME DEL BUCHÓN

La trama se desenvuelve alrededor de Charlie Simms (Chris O'Donnell), un estudiante que proviene de una familia pobre, becado en una prestigiosa escuela preparatoria privada.
Con el objetivo de ganar el dinero necesario para tomar un vuelo de regreso a casa en Navidad, Charlie acepta un trabajo como acompañante de un oficial retirado del Ejército de Estados Unidos, el Teniente coronel Frank Slade (Al Pacino): un amargado hombre de mediana edad ciego . Slade había decidido visitar la ciudad de Nueva York y recurre a Charlie Simms para que le acompañe. El coronel le complica la vida a Charlie, obstaculizándole los intentos de acercarse a él y ayudarlo, mientras le da una lección de vida.
Mientras Charlie está guiando al Teniente coronel Frank Slade en Nueva York, se encuentra encarando un gran problema en la escuela, debido a una broma de mal gusto jugada al director de la escuela, el señor Trask (James Rebhorn), por unos compañeros. El problema radica en que sólo Charlie y George Willis, Jr. (Philip Seymour Hoffman), hijo de un benefactor de la escuela, conocen realmente la identidad de los culpables. El director amenaza a los dos estudiantes con la expulsión, poniendo entre la espada y la pared a Charlie, al indicarle que su admisión a la Universidad depende de ello. Ante la negativa del alumno, el director Trask lo exhorta a que sea honesto o sufrirá las consecuencias. En el camino, el Coronel y Charlie descubrirán que siempre pueden escoger el camino correcto para alcanzar lo que anhelan.(Fuente Wikipedia)
A mi, eso de las colaboraciones eficaces me suenan a mariconada, a echadera, a soplonería vulgar y a jugar a la verdad con una ensalada de conveniencias y mentiras.
Si alguien obtiene beneficios poniendo en el horno a alguien que antes hizo negocios con el (en esta tropical Sudamérica) es, en definitivo y sin atenuantes una rata de la mas inmundas.
También quienes denuncian, no por principios sino por monedas o beneficios, pero vivimos en tiempos en donde la delación es una forma respetable de vida, aunque en ese vaivén los intereses creados desestabilicen medio continente con fines, (quien sabe), no muy santos, 
El buchón no es un ejemplo. Es un asco, con el alma baldada. 
Quien padece este síntoma bien haría en coserse los labios porque la historia y la justicia siempre alcanzan.