SIN PROTECCIÓN UV

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jueves, 28 de septiembre de 2017

TAXI DRIVER LOCAL

Soy Travis, y para no morir en el intento de vivir, lechuceo (taxeando por las noches) y también a veces por los días, pero mas por las noches porque sufro de un maldito insomnio crónico que no me deja dormir y mucho menos soñar, porque alguien se ha robado mis sueños, y no recuerdo cuando.  
Es la cara supuestamente oculta de la ciudad la que percibo, la delincuencia de la cholada con sus bermudas pantorrilludas, su olor a camote frito rancio, sus capuchas que esconden rostros extraños, esos envoltorios que son la mezcla de varias razas, el mentón del blancoide pobre (y bruto) el color como disipado del negro que ríe mostrando el gesto cotidiano del animal en su gran bemba, y el resentimiento del indio negándose  a incluirse. 
Sobreparo el auto (un TICO que pareciera desarmarse) , veo a tres tipos que muelen a patadas a un borrachin y le roban hasta el calzado. Desenfundo mi arma, y disparo. Dos ruedan por el piso. 
Al que huye le encajo un pistoletazo certero en los pulmones, cae de barriga y gira sobre si mismo. Unos metros mas allá se detiene. El borrachin me mira desconcertado y no puedo evitar apuntar y darle un disparo en la cabeza. Una sensación de placer me invade mientras termino con las balas, le disparo a los edificios mal construidos, a los políticos corruptos que imagino sonrientes, a los winners que tuvieron exito e hicieron dinero, a sus familias, a las mujeres que me dejan, a las voces que me repiten que tengo el orgullo de ser peruano y soy feliz. Hubiera querido ser un terrorista senderista. 
Pero solo soy Travis, un tipo que no puede dormir. 

martes, 26 de septiembre de 2017

PINCHAZOS DE FIN DE SEMANA


Transcripción 1
Alo, hablo con la Meche puu..
Contesta la reina, nueva poderosa del ámbito político, oh cuanto me enseño mi sensei, el gordo...
Oye chola, te habla el Oliver, ya esta coordinada la reunión con los ponjas...
Ay, que pesados, que quieren ahora? que salga el chino rata?
No, ellos lo quieren adentro, que lo manden a Pomata.. 
Ay, no se imagina el favor que nos hace el Alvarito...

Transcripción 2
Rebeca hay que poner la revista en el facebook, 
se han vendido dos números y uno lo compro el que escribe Besos de Hetaira,
y el otro el que escribe gato encerrado ¡joder!
Ponle la bolsita del Decano y empieza a regalarlo por Miraflores...
ya estamos como el Publimetro

Transcripción 3
¡Vitochito de mi corazón!
¿Por qué tan cariñoso Alpedito? ¿que quieres?
¿has visto las encuestas, estoy tercero en la intención de voto?
Ya solo falta que la cagues de nuevo, que no te comas el chicharrón y bajes al octavo con tu ex amigo el gordo Catrasca.  
Vito necesito un favor con la Meche..
Olvidate hermano, si no le quisiste dar la mano en el debate, 
Y sabe que eres papel quemado, saco largo, agarrado, pretencioso, baracunatana, 
¡Vitochito de mi corazón!
Se congelo el skype, bueno despues lo vuelvo a llamar,ese Vito, es jodido...
felizmente ya colgó este pesado, tengo que hacerme el congelado...joder

Transcripción 4
Y entonces haces con la notificación un avioncito y lo tiras, cuerpo firme porque sino se te va a notar lo cabro, ajustando el burrito ortega, y sonrísa amplia, no mejor no, sonrisa a media caña,
gracias Jorge, gracias por tu apoyo...
agradece mandando mi cheque que hay oferta de vino Carolina reservado a nueve mangos en Tottus...

miércoles, 20 de septiembre de 2017

PINCHAZOS DE FIN DE SEMANA (UNA COLABORACIÓN DE GARCAS TRACK SAC -CHUPONEOS, CUCHIPANDAS Y OTROS PERUANISMOS-


Transcripción 1
Eres un cagador, Vito, no es la primera vez que me dejas en banda,
Pero Alpedito, tu viste que me moví como puta ardiente
Yo contaba con esa propina, el hombre tiene sus ojitos verdes
ay, a mi gustan los ojos negros 
Tranquilo Vito no me mariconees, me refiero al verde del dolar,
bueno, ya caera algun otro, y ahí lo colocamos, como al tío del TC
Tu sabes el hombre tiene un telo aca, invita suave el azul, y además la pituca me ha apretado el presupuesto desde que la desbanque con mi campaña, yo le he dicho, vas a ver, porque yo voy a ser presidente..
Del Manucci, quizas, Alpedito,
Ya quisiera, como en Argentina, el fútbol es el negocio...


Transcripción 2 
Meche, estas segura con esa gente? no?
Si papi, son profesionales de primera,
bueno son unos malditos, son mas malos que apalear perritos
necesitamos ponerle la pata en el cuello a los cholos
fijate que la Domitila, mi chola que siempre fue, darling total, me ha dicho, Sra Mechita, la mayoría de sus calzones estan rotos, o es la pasión o le esta creciendo el chancho
Me dice Coco que es el inconsciente colectivo, 
bah que sabe ese gordo pelotudo!

Transcripción 3
Oliver, alo, habla Jacopo me dice Luchito que Ignacio es mantequilla, y que Pepelin está de acuerdo
que el arregla lo de los impuestos con el gringo, la plata la saca Luchito de Plural, 100 mangos que se los presta Gisella o La chola Chabuca 
pero estas seguro? son casi 100 empresas, todas a un sol?
si, eso si separa un par, una para el tío Palito y otra para el gringo,
Puta madre, muerden por todos lados,
es el pacharan dicen esos cdsm de Besos de Hetaira, 
lo leo siempre, lo leo siempre 

Transcripción 4
Alo Mendo, te habla Alberto, no la hagas Ben Hur con lo mío que el Cosito anda con una cara de hambre que si me descuido me agarra en el yakuzi, 
 no pasa nada chino, tranquilo, sales para halloween, así explicamos el disfraz de enfermito, 
no Mendo, desde que Guido me sorprendió en la cueva de los Tayos, no creo ni en mi familia,
bueno, Albert en tu familia no cree nadie...
ni en tus amigos tampoco, 
tranquilo, el gordo esta de lo mas servicial...esta tomando litio sour
jodel!

sábado, 16 de septiembre de 2017

CAMBIAR PARA QUE NADA CAMBIE

Conozco la mentalidad del pinche gringo como la palma de mi mano. Por eso, es atendible que los wiskachos del viernes por la noche sean impostergables, así como el cebichito del sábado con los amigos mirando unos ajustados cuartos traseros a las azafatas de El Mordisco.
Un american CEO, papel cuche, que pudiendo solucionar el impase en media hora usa las 72 de reglamento, dejando para después del fútbol al supuesto nuevo gabinete, exactamente para la hora de los programas políticos que así tendrán menos tiempo para ocuparse del Lava Jato nuestro de cada día, que ha hecho salir, como Messi con camiseta del Barza,  al pelado Zavalita, así, como si tuviera un motor de lancha adosado al poto. 
Se vocean dos posibles Premier (que mas pinta tienen de Bonsack chilenos) la ricotona Mechita y el fiel Martincito (que dicen ya devolvió a LATAM los pasajes a Canada ) Aunque el, es mas cercano y inspira mayor confianza al gringo. Por eso de si te garcan chercher le femme.  
Para el Ministerio de Economía,  Reuters (que empezó su negocio con palomas mensajeras y jugando noticias, lo que le permitió a Rotschild hacerse asquerosamente millonario
cuando difundió que Napoleón había ganado en Waterloo) ha mencionado a una hija putativa de Dionisio Romerito, Claudia Cooper de recordación Kuntur/chincheriana. 
Lo mas posible es que se chocolateen algunos, que se mantenga a otros y que al final, esa mezcla de Torombolo y Herman Monster que tenemos al mando, haga tres o cuatro cambios que incluyen a Hugo Ñopo para el Ministerio de Educación (hombre de Jaimito Saavedra) 
Hagan sus apuestas, que el hueveo destinado a deshacernos de los insoportables fujimoristas esta bobo. 
Ahora a trabajar, ganapanes sin preparación, chupa medias del Doc, todos regresaran a las verdulerías del mercado de donde salieron con esos inútiles aires de matonería.
¿O se orinarán como es su costumbre?
Deuda de Paniagua que debió ponerlos fuera de la ley desde un primer momento.  


viernes, 15 de septiembre de 2017

PINCHAZOS DE FIN DE SEMANA.


Nuestros dateros de la empresa de pinchazos, Chupons Track SAC nos han enviado un buen  lote de casettes (para reproducirlos tuvimos que reciclar una grabadora antigua) y les ofrecemos la transcripciones del tole/tole que se ha armado con este entuerto (todo por el pacharan) entre los montesinistas (digamos las cosas claras, si Climper esta por ahí es porque el Doc esta manejando todo desde su celda VIP) y la mancha blanca, en una echadera brava por el asunto del Lava Jato-  Cecilita Blume,  por ejemplo, ha declarado en fiscalía que el caro Barata era consultor en la planilla del MEF-
Grabación 1
Alo, Alpedito, habla Vito
Puta Madre, Vito no se te puede encargar nada, 
Estoy metiendo presión como loquito, acabo de dar una entrevista en canal M
Mira que el hombre ya se compro un terno y unos chuzos en Plaza Vea,
Descuida Alpedito, ese ministerio, ese fajín ya tiene su nombre
No me cagues Vito, tu siempre has sido medio garca, 
Dile a Romulo que se aliste para un nuevo faenón 
Corto, corto estoy en el puente y esta saliendo el carro de Hyman Roth, digo de PPK, te llamo.
Grabación 2
Alo Alan, gua, gua, habla Claude Maurice
cómo fue, hablaste, dile a ese gringo lenteja que tengo disponibles a El chanchito práctico (Garrido Lecca) al chino cochino (Chang) y un mayordomo de la puta madre que sabe de comida con piñones y te consigue buen vino. 
¿Me podrá conseguir unas botellitas de Catena Zapata?
No te aseguro nada, pero tu tetra de tinto es fijo, tu ladra nomas
Hablamos, gua, gua, amo, gua, gua
Grabación 3
Teléfonos que no suenan. 
Guido se pregunta ¿y mi lluvia de millones?
Gilbert piensa: ¿qué va a decir Orellana si le fallo, yo ya le ofrecí el de Vivienda
Cayetana mientras se pone unas medias negras sonrie, soy mas fija que Messi en octubre
Nunca fui Premier, dice Zavalita, yo soy mas de Kent,
Focking cock suckers, me cagaron el paseo piensa el gringo
Grabación 4
Malvada, gorda, porcina,
zoofilico, tarado, maricón, 
Ya niños dejen de pelear y vengan a comer su pizza, ¿qué va decir el tío Ollanta que escucha todo con este cartón que han puesto para separar los baños?
(seguiremos chuponeando) 
.

miércoles, 8 de febrero de 2017

SINDROME DEL BUCHÓN

La trama se desenvuelve alrededor de Charlie Simms (Chris O'Donnell), un estudiante que proviene de una familia pobre, becado en una prestigiosa escuela preparatoria privada.
Con el objetivo de ganar el dinero necesario para tomar un vuelo de regreso a casa en Navidad, Charlie acepta un trabajo como acompañante de un oficial retirado del Ejército de Estados Unidos, el Teniente coronel Frank Slade (Al Pacino): un amargado hombre de mediana edad ciego . Slade había decidido visitar la ciudad de Nueva York y recurre a Charlie Simms para que le acompañe. El coronel le complica la vida a Charlie, obstaculizándole los intentos de acercarse a él y ayudarlo, mientras le da una lección de vida.
Mientras Charlie está guiando al Teniente coronel Frank Slade en Nueva York, se encuentra encarando un gran problema en la escuela, debido a una broma de mal gusto jugada al director de la escuela, el señor Trask (James Rebhorn), por unos compañeros. El problema radica en que sólo Charlie y George Willis, Jr. (Philip Seymour Hoffman), hijo de un benefactor de la escuela, conocen realmente la identidad de los culpables. El director amenaza a los dos estudiantes con la expulsión, poniendo entre la espada y la pared a Charlie, al indicarle que su admisión a la Universidad depende de ello. Ante la negativa del alumno, el director Trask lo exhorta a que sea honesto o sufrirá las consecuencias. En el camino, el Coronel y Charlie descubrirán que siempre pueden escoger el camino correcto para alcanzar lo que anhelan.(Fuente Wikipedia)
A mi, eso de las colaboraciones eficaces me suenan a mariconada, a echadera, a soplonería vulgar y a jugar a la verdad con una ensalada de conveniencias y mentiras.
Si alguien obtiene beneficios poniendo en el horno a alguien que antes hizo negocios con el (en esta tropical Sudamérica) es, en definitivo y sin atenuantes una rata de la mas inmundas.
También quienes denuncian, no por principios sino por monedas o beneficios, pero vivimos en tiempos en donde la delación es una forma respetable de vida, aunque en ese vaivén los intereses creados desestabilicen medio continente con fines, (quien sabe), no muy santos, 
El buchón no es un ejemplo. Es un asco, con el alma baldada. 
Quien padece este síntoma bien haría en coserse los labios porque la historia y la justicia siempre alcanzan. 

domingo, 23 de octubre de 2016

MARIO VARGAS LLOSA POR CESAR HILDEBRANDT


Tenía yo quince años cuando leí La ciudad y los perros. Al estupor que me produjo el libro se añadía el morbo de que la historia del jaguar, el Serrano, el esclavo y Alberto transcurrían en el colegio donde yo estudiaba, el Leoncio Prado.
Nunca fue cierto que el libro se quemara en una pira nazi en el patio central del colegio, frente a la guardia de prevención. Esa fue una leyenda que le hizo mucho bien a las ventas y que imagino fue una ocurrencia de Carlos Barral, el sagaz editor catalán que había apostado por Vargas Llosa.

El Leoncio Prado era en aquel entonces, desde el punto de vista de la educación impartida, un gran colegio, pero Mario había salido de allí en 1951, a la mala, antes de terminar la secundaria y por razones disciplinarias. De modo que el libro era, aparte de una gran novela, una venganza. Con los años entendí de que se trataba todo eso: Mario no solo había ajusticiado al colegio que lo había hecho infeliz sino que había ajustado cuentas con su padre, quien fue el que impuso su traslado a ese establecimiento militarizado y a veces brutal, y a quien
Mario jamás pudo querer porque encamaba todo lo que él odiaba desde los forros: la grisura, el autoritarismo violento, los tiesos valores chauvinistas de alguna clase media peruana.
Pero volvamos al libro. Mi primer contacto con aquella novela inaugural de Vargas Llosa fue porque mi profesor de literatura, Rubén Lingán, la empezó a leer, en voz alta y con la puerta cerrada, en pleno salón de clases. Jamás olvidaré su voz teatral diciendo: "Mientes, serrano, no es verdad. Juro que las he visto. Así que fuimos Después de la comida..."
Ese cambalache de tiempos narrativos, esos saltos de la perspectiva, esa sucesión a veces caótica del punto de vista, resultaban espléndidos para una historia tan trenzada como la de La ciudad y los perros.
Pero lo mejor era que, por primera vez en mi breve vida de lector, sentía que ese libro no era "literatura" sino vida impresa. La calle hablaba en ese libro, los personajes estaban próximos porque la oralidad los haría latir, las maldades eran tan creíbles como los sufrimientos, la vulgaridad estaba tan bien recreada que en la escena en la que el Jaguar defeca delante de su pandilla yo cerré el libro por un instante porque tuve ganas de vomitar. Eso no era un libro tradicional con un narrador omnisciente: era una bitácora, un cuaderno de voces que, prescindiendo del mago, tejían esa historia coral donde todo parecía caber: la extrema maldad y la ternura más atenta.
¿Sería un accidente ese libro extraordinario? ¿Volvería Vargas Llosa a escribir algo tan poderoso? Sí, por supuesto. Cuatro años después, en 1967, apareció La casa verde, un libro deslumbrante. Ya no había duda: estábamos frente al más grande escritor de estas comarcas.
La casa verde producía una inmediata adicción. Cuando se publicó, yo tenía 19 años, era un lector profesional y un inútil orgulloso de su inutilidad. De modo que cogí el libro, me tumbé en mi cama y no paré -las únicas treguas que me permití fueron para ir al baño o comer algo- hasta terminarlo muchas horas después.
¿Cómo olvidar a Fushía y a Aquilino? ¿Cómo olvidar al cacique al que le queman las axilas con huevos calientes? ¿Y cómo olvidar el viaje permanente al que Vargas Llosa somete al lector yendo de Santa María de Nieva a Catacaos, del monerío aullante de la selva casi virgen al arenal donde sólo parece brillar el verde de ese burdel que le da el nombre a la novela?
Poco se ha dicho de la vocación felizmente pornógrafa de Vargas Llosa, de su maestría para el erotismo. Una de las mejores escenas de La ciudad y perros perros es cuando Alberto se va a Huatica y hace el amor con una puta pedagógica. que le enseña algunos secretos de la fuerza y la cadencia. Pues bien, una de las mayores hazañas de La casa verde es el encuentro perverso y criminalmente pedófílo entre Anselmo y la ciega Toñita. Y allí hay unas líneas en las que Vargas Llosa suprime los adjetivos y logra uno de los efectos más extraños que mi vida de lector me haya de-parado: "Una y otra vez alísalo y dile tus rodillas son, y tus caderas son, y tus hombros son, y lo que sientes, y que la quieres, siempre que la quieres. Tú, Toñita, mucha-chita, churre, y estréchala contra ti, ahora sí busca sus muslos, sepáralos con timidez, sé cuidadoso, sé obediente, no la apremies, bésala y retírate, vuelve a besarla, sosiégala y, mientras, siente cómo tu mano se humedece y su cuerpo se abandona y despliega, la perezosa modorra que la invade y cómo se activa su aliento y sus brazos te llaman, siente cómo la torre comienza a andar, a abrasarse, a desaparecer entre dunas calientes. Dile eres mi mujer, no llores, no te abraces a ní como si fueras a morir, dile empiezas a vivir, y ahora distráela, juega con ella, seca sus mejillas, cántale, arrúllala, dile que duerma, tú seré tu almohada, Toñita, velaré tu sueño".
Con esos dos libros la fama de Vargas liosa estaba garantizada. Es cierto que Ciro Alegría había sido grande y Arguedas importante, pero también es cierto que el indigenismo como veta y nostalgia del bien perdido parecía no dar para más. Congrains y Reynoso estaban haciendo lo suyo -como antes muchos otros-, pero no cabía duda de que estábamos ante un viajero de otros horizontes. Vargas Llosa quería renovar el lenguaje, retratar al Perú sin compasión, bucear en las miserias humanas que nos emparentan con todo el mundo, romper los cánones del tiempo y el yo narrativo, crear lectores que no leyeran sino que persiguieran sus libros. Y todo lo consiguió muy rápidamente.
Pero para los escépticos y mezquinos que decían que sería necesaria "otra prueba", un día memorable de 1969 nos llegó la edición en dos tomos de Conversación en la catedral, quizá el libro mejor construido, más sombrío y más convincente de todos los que ha escrito.
Un día le pregunte a Vargas Llosa como había llegado a ese realismo a veces glacial de Conversación en la catedral. Me dijo que unas historias tan truculentas merecían, para que fueran creíbles, una prosa sin aspavientos. Tenía razón.
Si el Perú desapareciese por alguna cataclísmica razón, bastaría con tres libros para darse una idea de lo que fue, de lo que fuimos: Comentarios Reales de los Incas, los nueve u once tomos de Jorge Basadre y Conversación en la catedral, de Vargas Llosa.

Es un libro escrito desde un tranquilo asco y por él desfilan el banquero marica, las muchachas bien que quieren portarse mal, los periodistas amarillentos y estúpidos de La Crónica, Zavalita y sus traiciones y fantasmas, el espino de Odría llamado para el caso Cayo Mierda y, sobre todo, Lima y su derrota, el Perú y su catástrofe social, la resignación como salida. "El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos. Piensa.- no hay solución", escribe Vargas Llosa al empezar la novela.
Conversación en la catedral fue, desde mi modesto entender, la cima literaria de Vargas Llosa. A partir de allí, y coincidiendo con un cambio de postura frente al mundo, Vargas hizo libros encantadores, reilones, agraciados, divertidos, ligeros y vendibles. Pero jamás volvió a situarse en ese amargor creativo que envenenaba y estiraba hasta el Olimpo su talento. Creo haberlo dicho en otro sitio: se amistó con el mundo de los grandes poderes, contrajo el liberalismo que todo lo explica y a todo adversario descalifica, mató de a pocos al desasosegado que llevaba adentro (y que era el que escribía) y produjo desde Pantaleón y las visitadoras hasta ¿Quién mató a Palomino Molero? Es curioso que su único intento de volver alas grandes ambiciones utilizara el anecdotario de los estrafalarios Canudos en Brasil. Como si hubiese querido cerrar el ciclo diciéndonos que detrás de las rebeldías, aun de las legítimas, pueden estar la locura, el fanatismo, la ignorancia, la chifladura armada.

Como algunos saben, fui amigo de Vargas Llosa. Me dedica algunos párrafos generosísimos en su autobiografía El pez en el agua y allí recuerda algo de aquella campaña electoral que nos unió de un modo novelesco. Me refiero, por ejemplo, a aquella tarde, en casa de Jorge Salmon en Chaclacayo, cuando, ensayando para el debate que se venía, yo hice de Fujimori y le puse todas las zancadillas que se me podían ocurrir e insinué todas las canalladas que, en efecto, se dijeron. Y al parecer no lo hice tan mal porque, después del debate, Salmón me dijo que alguien del equipo había computado los agravios de Fujimori y que 90 por ciento de ellos los había planteado este modesto servidor en el simulacro.
Recuerdo que al día siguiente de la derrota en segunda vuelta, Mario me invitó a desayunar con Patricia en su casa de Barranco. Allí me anunció que se iba esa misma noche, que me daba las gracias, que no estaba sorprendido por lo ocurrido.
Cuando fui a vivir a España, una noche, en un restaurante de lo más divertido, Mario invitó a Jaime Bayly, a su hijo Álvaro y a este cronista para una cena que resultó cálida y de lo más amistosa. Poco después, el ABC me envió a Boston para que le hiciera una entrevista y allí ocurrió algo que hizo que Vargas Llosa se riera como nunca lo había visto reír.
Mario y Patricia me habían invitado a escuchar a la Sinfónica de Bostón y allí estábamos en plena mezzanine cuando a mí, torpe de manos siempre, distraído de toda la vida, se me deslizó la cámara con la que horas antes había tomado las fotos que servirían al reportaje la cámara, una Olympus lo suficientemente, pesada como para matar a alguien si la gravedad iba en su auxilio, cayó a la platea y, cuando me asomé a ver qué había ocurrido, la vi hecha pedazos junto a un viejo melómano sentado en una butaca que daba al pasillo central. La cámara había caído a 50 centímetros de esa noble crisma. Mario, que estaba ensimismado con lo que tocaba esa orquesta llena de estudiantes asiáticos, preguntó, al verme inclinado, qué diablos pasaba. Cuando se lo conté tuvimos que salir un rato del teatro para que su risa no molestara a nadie. "¿Te has puesto a pensar que en este país te pueden hacer un juicio si con el carrito de compras le das un leve empellón a alguien?", me preguntaba. Y añadía: "¡Pudiste haberlo matado!" Y volvía a reír. Se rió mucho más cuando le conté cómo es que en el hotel de Boston donde estaba alojado casi me llevan a la cárcel cuando entregué mi tarjeta American Express y resultó que ésta estaba inválida y denunciada en Madrid como perdida. ¿Cómo explicarle al jefe de seguridad del hotel que la denuncia sobre la pérdida la había hecho yo mismo porque la había dejado abandonada, junto a mis documentos, en un taxi? ¿Cómo decirle que el taxista había ido al día siguiente a mi casa a devolvérmela -algo por lo que se ganó 100 dólares- pero que yo había omitido retirar la denuncia? Mario trepidaba de la risa, babeaba con mi historia. Y Patricia, aunque conmovida por ese ser tarado que tenía al frente, también. Así de amigos éramos.
Meses después, escribí, en el ABC Cultural, una crítica severa a un libro de Álvaro. Álvaro había querido sobornarme ofreciéndome un puesto en el Miami Herald y eso a mí me supo a helado de puré. No fue nada difícil encontrarle errores tremebundos a su libro. Entonces, Patricia decretó mi muerte y Mario la acompañó a mi funeral. Desde ese momento no volvimos a vernos ni a hablamos.
Esta mañana, sin embargo, me he sentido, como casi todos los peruanos, feliz de lo ocurrido. Vargas Llosa no requería del Nobel, ese premio que le negaron a Joyce, el padre, y a Borges, el maestro. Pero se lo han dado y eso está muy bien. Vargas Llosa se merecía el Nobel.
No sé si el Nobel, entregado a tanta mediocridad fugaz, se merecía a Vargas Llosa.

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant